Las consecuencias de no realizarlo pueden ser negativas para la salud general del paciente.
Por un lado, con unos dientes y molares mal alineados, el paciente no podrá realizar bien la masticación, lo que perjudicará la digestión y la absorción de los alimentos.
Por otra parte, al haber mal contacto entre los dientes, se pueden presentar problemas en la articulación mandibular, así como cefaleas, y dolores cervicales.